Llevo años moviéndome entre dos mundos que a primera vista parecen opuestos: la tecnología y el acompañamiento humano. Este espacio nace de la convicción de que no lo son tanto.
Trabajo en el mundo IT desde hace tiempo, resolviendo problemas técnicos complejos. En paralelo, me formé como coach en la escuela Innerkey, donde además de la teoría he acumulado muchas horas reales de práctica, tanto con clientes como en sesiones de formación.
Esa combinación me ha dado una mirada particular: soy capaz de sostener la estructura cuando una conversación la necesita, y de soltarla por completo cuando lo que pide la sesión es ir más allá de lo práctico — hacia lo que de verdad importa detrás de una decisión.
No trabajo con guiones cerrados. Cada sesión es distinta porque cada persona lo es, y mi forma de coachear es fluida y no directiva: parto de un marco — el método TRUST® — pero lo uso como brújula, no como mapa de carreteras.
Cuando la situación lo pide, voy más allá del objetivo inmediato: hacia los valores, el propósito, la pregunta de fondo que muchas veces se esconde detrás de un "tengo que decidir esto". Esa mirada transpersonal es, para mí, lo que distingue una sesión que resuelve algo puntual de una que realmente transforma cómo te relacionas con tus propias decisiones. No siempre hace falta — pero cuando aparece, prefiero tener espacio para acompañarla en vez de cerrarla por falta de marco.
Para mí el coaching tiene que ser accesible, no un lujo reservado a quien ya tiene recursos. Si el coste de una sesión es una barrera real para ti, dímelo: buscamos juntos una forma de que puedas acceder al acompañamiento igualmente.
Esta forma de acompañar no se queda solo en lo individual: trabajo también con equipos que quieren funcionar mejor juntos. La misma atención a lo que hay debajo de lo evidente — un rol que no está claro, una confianza que se ha erosionado sin que nadie lo diga en voz alta — aplicada a la dinámica de un grupo.
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"No creo que haya que elegir entre lo técnico y lo humano. Mi propio trabajo vive en esa intersección — y ahí es también donde más puedo ayudarte a ti, o a tu equipo."
Las sesiones se adaptan al idioma con el que te sientas más cómodo o cómoda — cambiar de lengua a media frase no es un problema, es bastante habitual en mis conversaciones.
Cuéntame brevemente tu situación y te respondo personalmente para ver si encajamos.
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